Son muchas investigaciones que afirman este hecho, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Las cifras indican que la proporción de personas de 60 años o más está creciendo más rápido que la de cualquier otro grupo de edad y regiones como Europa y América del Norte son las más envejecidas; pero también Asia, América Latina y el Caribe están experimentando un cambio acelerado.
Entre las principales causas, se mencionan: el aumento de esperanza de vida; mejoras en la nutrición, salubridad y avances médicos y eso hace que las personas puedan vivir más tiempo con una mejor calidad de vida. Por otro lado, está la baja en la cantidad de miembros de la familia o sea las tasas de natalidad han disminuido drásticamente, lo que genera cambios en la estructura poblacional y aumenta la proporción de personas mayores en relación con la de niños y jóvenes.
Obviamente esta situación requiere de ajustes sociales, económicos y políticos, y los países deben tomar medidas urgentes, ya que estamos experimentando presión sobre los sistemas de salud y pensiones, y habrá que adaptar los mercados laborales a una fuerza de trabajo que envejece, además de infraestructura y muchas otras cosas más.
¿OPORTUNIDAD PARA LAS MARCAS?
Ya hace algunos años en UNIMER nos dimos a la tarea de estudiar este fenómeno desde el punto de vista mercadológico, específicamente en el Gran Área Metropolitana de Costa Rica y realizamos un estudio denominado: Lo que Usted No Conoce del Consumo Post 50; en el cual se entrevistó a 500 personas de 50 a 80 años.
Algunos hallazgos fueron: el hecho de que la mayoría de los adultos mayores combinaba ingresos propios —ya sea por salario, pensión u otras actividades económicas— con aportes familiares, que en algunos casos son en dinero y en otros en especie. El 85% generaba y recibía su propio dinero, lo que los hacía sentirse independientes. Más de la mitad (52%) aseguró que está ahorrando, frente a un 48% que no lo hacía.
Un dato clave fue que en ese entonces esta población no estaba fuertemente endeudada, ya que 8 de cada 10 ya tenían su casa pagada y eso les permitía cierta holgura en su presupuesto, priorizan el bienestar y la calidad de vida.
En materia financiera, 6 de cada 10 adultos mayores tenían cuenta bancaria; y además de activos se sentían independientes y comprometidos con el bienestar de su familia.
Entonces nos encontramos con marcas que no le daban mucha importancia a esa población, pero un gran nicho de mercado creciente, con adultos activos, que se sentían bien y que querían y, en algunos aspectos podían, ser económicamente independientes y con capacidad de consumo estable; además de poseer hábitos de compra claros y prioridades bien definidas.
Sin duda un reto importante para el país y para los negocios de generar estrategias de comunicación, productos y servicios que conecten y satisfagan sus expectativas y necesidades.
