Tannia Moya, Directora de Comunicación
Creo que muchos de ustedes coincidirán que el ambiente actual, sobre todo en redes sociales nos hace percibir un aire de intolerancia extrema; lo que antes manifestábamos en un círculo reducido de familiares, amigos y conocidos ahora es público y más notorio.
Si este sentimiento lo percibimos en épocas normales ¿qué se nos avecina en época electoral? Desde ya estamos viviendo el bombardeo de mensajes, promesas, críticas y sobre todo ataques de los distintos bandos y en muchas ocasiones, lamentablemente, estamos presenciando cómo utilizan la inteligencia artificial, contratación de troles y otras estrategias, para crear campañas de desinformación y engaño.
Lo que debería ser una fiesta patria y una oportunidad para intercambiar ideas y conocer propuestas, se ha convertido en un escenario de confrontación, y esas mismas redes que nacieron con el fin de conectar personas se convierten en trincheras virtuales, que afectan el ánimo de todos; sobre todo los más jóvenes que no sienten ilusión por participar en esta fiesta democrática. Me da mucha pena que mi hija y sobrinos no sientan esa alegría por las elecciones que una vez yo sentí cuando tenía su edad.
Despertar pasiones como lo hace la política o el fútbol no está mal, comprometerse con ideales y propuestas tampoco, pero me temo, por lo que se siente en el ambiente, que nos espera poco debate y mucha agresión, que afectará el respeto y debilitará la esencia de nuestro sistema democrático.
La intolerancia digital
Tenemos que ayudarnos entre todos, propiciar conversaciones respetuosas, mostrar tolerancia y sobre todo, ignorar esos mensajes anónimos o polarizados que solo nos llevan a la confrontación, el insulto y la desinformación.
No se trata de no opinar o tener diferencias en criterios, se trata de dejar de descalificar al otro, acosarlo, burlarse de sus ideas o insultarlo. Lastimosamente, los algoritmos premian y visibilizan los temas que tienen más interacciones, pero no necesariamente aquellos que contengan ideas positivas, ciertas y buenas.
Este es un llamado a la tolerancia, a la verdadera empatía, a ponernos no en los zapatos del otro, porque puede ser que no seamos de la misma talla, pero sí a tratar de entender y reconocer que tiene todo su derecho a pensar diferente pero siempre en un ambiente de cordialidad y respeto mutuo.
Me encanta esta frase escrita por Evelyn Beatrice Hall en su libro sobre Voltaire: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”. Mi madre, la resumiría diciendo “recuerda hija que, cuando dos quieren, no pelean”.
Lamentablemente tenemos mucho que perder, porque una campaña política pasa, pero las heridas quedan y lo que debe prevalecer es el cariño que le tenemos a los demás, a nuestra familia y amigos; al fin y al cabo, seguiremos compartiendo nuestras vidas con ellos.
Además, como ciudadanos necesitaremos estar muy unidos para resolver tantos desafíos que se le están presentando a este bello país, no solo por nosotros y nuestra familia, sino también porque las futuras generaciones que se merecen vivir en un lugar mejor.
